Una de las cosas que han cambiado a peor en España (hablamos en 2008), es el servicio de la hostelería en general, centrándonos en los restaurantes, bares, cafeterías, etc., resulta mucho más triste, sobre todo cuando uno compara algunos establecimientos actuales con los de antaño. En ciudades como Madrid o Sevilla, recuerdo aquellos camareros que te alentaban a consumir con sus animadoras palabras: "tenemos calamares muy ricos, tortillitas recién hechas, gambas casi vivas.. etc., etc.", sin embargo los que atienden hoy día la mayoría de las barras, apenas te dirigen la palabra, algunos te miran como si perdonaran tu vida y otros pasan de ti. Hay quien echa la culpa a tantísimos extranjeros que con todo derecho vienen a buscar su pan y futuro, aunque la profesionalidad no sea alta.

 

 

 

 

 

 

 

Rafa Fernández nos aconsejó

 

 

 

 

 

 

 

El caso es que en una de las visitas a Madrid, acompañado de varios amigos, un tanto exasperado del proceder de los camareros de la zona centro,  me encontré con Rafa Fernández (en estas fechas comentarista de cine en Onda Cero, en el programa de Carlos Herrera), y después de una simpática charla sobre Carlos Herrera, Josemi, Lorenzo Díaz, Melgar Gómez, Naranjo, Rosana Güiza, incluso de la "ex-Luján Argüelles", Massiel, la soporífera cinta del verano Mamma Mía, etc.,  los títeres con cabeza los dejó para recomendarnos algunos sitios cercanos, como Casa Lucas, en Cava Baja, 30.

 

 

 

 

 

 

 

Lo que primero me sorprendió de Casa Lucas, fue la amabilidad del camarero que llevaba la barra, (como los de antes), además de indicarnos el tiempo que podríamos esperar (las mesas estaban llenas), a cada rato se acercaba para decirnos que no nos había olvidado y que pronto tendríamos la mesa.

 

 

 

 

 

 

 

Cuando por fin nos sentamos, a pesar de que había mucha gente, fuimos atendidos con agrado y simpatía, y por si fuera poco, los platos que pedimos, resultaron muy buenos: ensalada de verduras con vieiras, solomillo con cebolla acaramelada, los fardos de calamares con bacón y su tinta, croquetas de jamón.. además del vino dulce de postre (obsequio de la casa), 

 

 

 

 

 

 

 

Del local, que no es muy grande, nos llamó la atención el reloj proyectado en una de las paredes (ver en foto), así como la poco complicada decoración del establecimiento, lo que resulta acogedor. Además, no hay los molestos ruidos de otras cafeterías.

 

 

 

 

 

 

 

el reloj proyectado

 

 

 

 

 

 

 

el personal de Casa Lucas

 

 

 

 

 

 

 

Sería bueno que los establecimientos clásicos, copiaran de este nuevo lo bueno que tiene, y comenzaran a funcionar atendiendo a los clientes como mandan los cánones, es decir, volviendo a aquello de que el cliente es importante, que el cliente siempre tiene razón, que el cliente nos da de comer, etc., y olvidarse de la hostelería rusa en tiempos del frío Kremlin.

 

 

 

 

 

 

 

 Casa Lucas, está en Cava Baja, 30, de Madrid y su web es www.casalucas.es

 

 

 

 

 

 

 

Ya saben que nosotros recomendamos lo que nos gusta, independientemente de lo que aconsejen otras personas. Por nuestra parte, no tenemos compromiso con nadie, ni cobramos absolutamente nada por estos consejos. (visita en agosto 2008).

 

       
       
   

 

 
   

 

 
       
   

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