Esquina Ibérica en Ceuta

 

                   

Ceuta, España y Europa

Hacía años que estuvimos en  Ceuta, y algunos programas de Onda Cero, como La Brújula (Carlos Alsina) o Gente Viajera (Esther Eiros), nos animaron a da una vueltecita por esta ciudad española de África. Lo que está claro es que es diferente ir de turista simplón que ir de periodista de un programa de radio o tv., pero nosotros fuimos a sin complejos a tratar de ver otros puntos de vista, sobre todo, los gastronómicos. Para no dar muchas vueltas e ir directamente al grano, digamos en principio, que en la calle nos recomendaron La Tasca de Pedro, sin embargo, no pudimos comprobar esas sugeremcias porque no nos atendieron. Llegamos a la tasca a las 23,40 horas, es decir, a las doce menos veinte de la noche y aunque dentro del local estaban los camareros, en la puerta tenían colocada una enorme maceta a modo de Muro de Berlín que impedía o dificultaba el paso a las personas. Ante nuestra frase cordial desde la puerta de buenas noches, nos respondieron la ya conocida excusa de que la cocina está cerrada y que ya no atienden a nadie. Pude ver que en la puerta ponía que cerraban a las 24 h. (es decir, a las 12 de la noche), y faltando veinte minutos para dicho cierre, pregunté al que parecía ser "jefe" : ¿Si cierran a las doce y todavía son menos veinte por qué no respetan el horario o cambian lo que ponen en la puerta? - La respuesta fue tan seca como poco agradable: ¡es que esta noche hay poca gente y ya cerramos!.

   

Los horarios de la puerta del establecimiento no sirven para nada

Lo bueno de no tener compromiso con nadie, es que uno puede decir la verdad y expresar lo que sucede, con respeto, pero recomendando lo bueno y procurando olvidar lo mediocre, en este caso, nos vino bien que nos dijeran esa conocida frase de "la cocina está  cerrada", y pudimos descubrir por nosotros mismos, sin recomendación de nadie, un lugar cercano donde te atendían de maravillas y además los productos eran de muy buena calidad. Nos referimos al Mesón La Esquina Ibérica, en la calle Jaudenes (Centro), atendido por los hermanos Guerrero (esa noche estaba Manuel), en compañía de Tania y Susana en la barra, mientras que María José se esmeraba en la cocina.

Después de sentirnos perfectamente acogidos en este local, pudimos comprobar lo que pedía el personal: montaditos de todo tipo, destacando los "baturritos", a base de hígado y tocino, ibéricos de excelente calidad, chicharrones para chuparse los dedos, costillitas, tostadas con salmorejo y jamón, etc. etc., todas estas cuidadas viandas, junto al buen trato de los que atienden el establecimiento así como el buen ambiente de los clientes, hacen más que recomendable este local.

Murallas ceutíes y el personal de La Esquina Ibérica  (foto A. Chávez)

Ceuta, ya tiene murallas y no necesita que los establecimientos hosteleros pongan más

 

En estas páginas colocamos gustosamente los establecimiento que nos agradan. sin percibir ningún peculio por ello, es más, ni siquiera una invitación por parte de los recomendados. En este caso de Ceuta, también es justo incluir el Mesón Restaurante Alberto, en Polg. Virgen de África, 19, por la buena disposición de los camareros, eficacia del servicio y por supuesto por la calidad de los platos, lo que lo hacen uno de los mejores sitios que encontramos en Ceuta. Sin embargo tenemos que expresar sin recato alguno, que  otros restaurantes como "El Caballa", de inmejorable situación geográfica, carece de los más elementales detalles de educación en el personal que cobra cuando sales de comer. Resulta que te toma el dinero una señorita muy joven que dice ser cuñada del "jefe", pero cuando le pides una factura, te la da sin número, te pone un sello como le parece y si le preguntas por el número de dicha factura, te contesta que le pongas tu el que quieras. Si tienes que reclamar algo, como tardanza en el servicio, botellas de agua caliente, etc., aparte de que no te dan la razón, más vale que te olvides de todo esto y no vuelvas. Lo único bueno el personal que curra dentro del restaurante, atendiendo como buenamente puede a los clientes, pero la que cobra y otra señorita que está a su lado para asesorarla, mejor olvidar. Por último, respecto a comidas marroquíes, por aquello del glamour africano, también tenemos un recuerdo para borrar de la memoria, aunque respetando los gustos de cada uno, en este caso nuestra presencia en "Al Ándalus", cocina típica árabe en la falda del Monte Hacho, fue para degustar algo de lo típico, pero el "pollo a la miel", un minúsculo muslo de ave, en un plato impregnado de miel y aceite, al precio de 9,20 € del ala (no de Alá), nos hizo comprender que si toda la vida habíamos probado el rico muslo del pollo, pero más grande, con rica salsa saladita, para qué complicarlos con experimentos cristalizados por la miel con el aceite, y además a un precio que hace que el pobre pollo sea el causante del IPC.

 

Octubre 2007 José Luís, como Carod

 

 

 

 

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